El primer borrador es una mentira útil. Te dice que has escrito algo, que el texto existe, que ya tienes material con el que trabajar. Pero la escritura real empieza después, cuando te sientas a corregir lo que has puesto en la página y descubres que casi todo puede mejorar.
La corrección es la parte del proceso que menos se romantiza y que, en mi experiencia, más importa. Los grandes libros no son los que se escriben bien a la primera —eso no existe—, son los que se reescriben con suficiente honestidad como para dejar atrás lo que no funciona, aunque te duela.
Cuándo está listo un texto
Un texto está listo cuando ya no puedes hacerlo mejor, no cuando ya no puedes cambiarlo. Son dos cosas muy distintas. Siempre puedes cambiarlo. La cuestión es si los cambios mejoran o solo son distintos. Aprender a distinguir eso lleva tiempo.