El título lo dice todo y no dice nada. La poética violencia de un pringado libre es una contradicción en términos que funciona como declaración de intenciones: hay algo bello en la violencia cuando es honesta, y hay algo liberador en reconocerse como alguien que no encaja del todo en ningún sitio.
Este libro nació de la rabia, sí. Pero de una rabia que ya no quería ser solo rabia. Que quería transformarse en algo que pudieras subrayar, que pudieras leer en voz alta, que te dijera algo aunque duela un poco recibirlo.
Escribir desde los márgenes
Pringado no es un insulto en este contexto. Es casi un honor. Es el que hace las cosas sin red, sin el respaldo de las grandes instituciones culturales, sin el barniz de lo academicamente correcto. El pringado libre es el que escribe lo que quiere escribir aunque no sea lo que se espera de él.
Hay una libertad extraña en no tener nada que perder. Y esa libertad produce, a veces, la escritura más honesta.