Publicar asusta. No importa las veces que lo hayas hecho. Cada libro que sale al mundo produce la misma sensación de exposición, la misma pregunta incómoda: ¿y ahora qué dirán?
No es vanidad, aunque también tenga algo de eso. Es algo más parecido a la vulnerabilidad de mostrar algo en lo que has puesto mucho de ti mismo, algo que no puedes ya controlar ni defender ni explicar una vez que está fuera. El libro existe solo. Tendrá que vérselas con el mundo sin ti.
Por qué publicar a pesar del miedo
Publico a pesar del miedo porque la alternativa —no publicar, guardar los textos en un cajón— me parece peor. La escritura que no se comparte se queda a medias. Necesita ese momento de contacto con el lector para completarse. Y ese contacto no ocurre sin la vulnerabilidad de ponerlo al mundo.